Todo está en permanente cambio y movimiento y nosotros fluctuamos en ese cambio adaptándonos. Una parte cada vez mayor de la sociedad informada, culta, madura y libre en su elección de modo de vida, siempre que pueda permitírselo, demanda cuidados integrativos en su modelo conceptual de asistencia porque es consciente de la integridad de su vida en el medio y el resto del universo. No concibe el dualismo ni la separación en un modelo de medicina holístico e integral, respetando la multidisciplinaridad e interdisciplinaridad en salud basado en la evidencia científica. Este modelo será capaz con la propia implicación del paciente en su proceso de salud, de inducir en sí mismo una mayor calidad de vida.

Por parte de los Graduados Universitario en Ciencias de la Salud, el individualismo en metodología asistencial queda relegado porque la inter y multidisciplinaridad para llevar a cabo programas y respuestas sociales eficaces, se hace imprescindible. Con el tiempo debido a la demanda social, seremos capaces de reivindicar los integrantes de los equipos que atiendan nuestra salud y no aquellos que nos vienen impuestos con disciplinas de conjunto. Tal vez porque el empuje social induce a la norma como consecuencia del uso extendido.

Hoy el profesional abandona la tendencia a ser un teórico entre papeles para tender a ser al mismo tiempo un estudioso en la práctica, en cuyo bagaje evidencia que los seres humanos nos necesitamos tanto en la vida social como en el trabajo profesional. Es un sumatorio de fuerza y conocimiento al servicio de una causa común: mejorar la calidad de vida de las personas comenzando por uno/a mismo, mejorando también nuestra autoestima como profesionales y empoderamiento.

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